
Imaginar un Colegio donde los niños pudieran divertirse mientras aprenden y desarrollaran todo su potencial físico e intelectual, fue el sueño que impulsó la fundación de esta Institución, que en poco tiempo ha logrado el reconocimiento de la comunidad, que cada día confía en nosotros la formación de sus hijos en el marco de una formación personalizada como herramienta para que los estudiantes adquieran un verdadero desarrollo integral, a través del despliegue de sus dimensiones: espiritual, física, intelectual, y psico-aefectiva, de la mano de un personal calificado en cada una de las áreas del saber.
En el nivel de Preescolar,las amplias y cómodas instalaciones, permiten el desarrollo de todas las potencialidades de los niños, y gracias a la supervisión permanente de nuestro personal de apoyo de Psicología, Fonoaudiología, y Fisioterapia, logran fortalecer su personalidad e interacción con sus compañeritos y docentes.
En un marco de ternura, y formación permanentes, los niños aprenden de manera significativa todos los conocimientos, haciendo especial énfasis en las ciencias y el idioma Inglés, en los niveles de Preescolar y Primaria. Este ambiente despierta en el niño de Primaria su creatividad, sentido crítico y participativo, que fortalecen su personalidad para así desarrollar su visión transformadora de la realidad.
Gracias a esta labor de enseñanza, de calidad permanente, los estudiantes marianistas en corto tiempo muestran progresos significativos en su proceso de formación, que se ven reforzados en los niveles superiores de Bachillerato, garantizando así un proceso integral y contínuo de desarrollo personal de cada estudiante de nuestra Institución.
Complementa este proceso, nuestro servicio de transporte, salidas de campo a diversos sectores de la ciudad y nuestra jornada opcional en la tarde donde realizamos refuerzos académicos según la edad de los estudiantes y la necesidad de los padres de familia.

1. Integralidad
Referida no sólo al proceso pedagógico de aproximación al conocimiento, el cual debe ser íntegro, es decir, completo, práctico, simple y fácil de comunicar y entender por parte de los pequeños educandos. Así mismo, la integralidad también viene dada a las actividades pedagógicas, las cuales deben ser variadas a fin de despertar en el niño, su curiosidad natural.
Igualmente los contenidos (los proyectos), sin ser rígidos, deben ser integrales; es decir, deben tener relación entre sí a fin de garantizar un desarrollo armonioso de las dimensiones en Preescolar y programas curriculares en Básica Primaria
2. Lúdica.
En el proceso pedagógico dado a través del juego; el niño accede al conocimiento de una manera amena y espontánea. En este orden de ideas, el docente viene a ser un compañero de juegos, sin restar su papel tutorial, que guía y acompaña al niño en el juego de descubrir cosas nuevas. El niño se convierte entonces en un aventurero; un explorador del universo y de sí mismo, que devela sus misterios a través de actividades lúdicas compartidas por el docente, utilizando su imaginación y capacidad para aprender haciendo mediante el juego espontáneo que le facilitara los procesos cognitivos.
3. Creatividad.
Las actividades deben ser concretas; pero sobre todo creativas y dinámicas, lo cual recae en el (la) tutor (a), quien debe propiciar un ambiente alegre y lúdico, donde aprender sea excitante y divertido.
Por lo mismo, el docente deberá dar todo de sí y al tiempo desarrollar el potencial creativo de los niños en un intercambio de habilidades y expresividad. Los estudiantes deben contar con toda la libertad para dar rienda suelta a su capacidad creadora y expresarse creativamente, a través de su cuerpo, la música, el arte, etc.
4. Ternura.
Indispensable para garantizar un ambiente de libertad y armonía, donde los educandos puedan desarrollar al máximo sus potencialidades. Los estudiantes deben acceder al conocimiento por voluntad y no por obligación, por necesidad y no por represión externa. Es decir, estudiantes y docentes deben compartir, así como en el hogar, un trato afectivo sano y amoroso, donde no exista el maltrato ni el castigo; sino estímulos para alcanzar el pleno desarrollo de sus dimensiones.
El estudiante marianista debe sentirse amado y considerarse especial para los demás, iniciando por sus padres en el hogar y complementado por el Colegio desde el mismo momento que entra a formar parte de nuestra Institución.
5. Excelencia.
Entendida para la Institución como fruto del esfuerzo y la dedicación que debe caracterizar toda labor humana. Es decir, la búsqueda del mejoramiento contínuo como personas, que se refleja en la eficiente realización de actividades.
En el caso de la educación, a través de la dedicación al estudio, y la autodisciplina, propicias para formar seres humanos mejores que den ejemplo de superación y autoexigencia en la realización de los procesos.
6. Virtud.
La vida en sociedad necesita una serie de normas que aseguren la paz y el orden entre los individuos, de forma que los intereses particulares no atenten contra los intereses comunes. Así, surgen elevados ideales de perfección, que la sociedad difunde como principios de comportamiento: respeto a la vida, a los bienes, amor a los semejantes, respeto a las instituciones, etc. Estos principios representan el bien moral, por cuanto miran directamente al bienestar general; sus contrarios constituyen un mal moral. Sin esta distinción entre el bien y el mal, la sociedad no puede desarrollarse humanizadamente.
Es por ello que el Centro Educativo María Reina desarrolla en sus educandos los valores católicos propicios para formar ciudadanos moralmente comprometidos con el bienestar social partiendo de sí mismos como seres morales que conforman activamente el conglomerado social, preservando los valores sociales necesarios para una sociedad más digna y plural, donde predomine el bien común sobre el particular.
Por esto y mucho más, nos hemos constituido en una verdadera opción para los padres de familia que desean para sus hijos, una excelente formación integral personalizada, con valores católicos, en un ambiente de ternura y formación lúdica.
En el nivel de Preescolar,las amplias y cómodas instalaciones, permiten el desarrollo de todas las potencialidades de los niños, y gracias a la supervisión permanente de nuestro personal de apoyo de Psicología, Fonoaudiología, y Fisioterapia, logran fortalecer su personalidad e interacción con sus compañeritos y docentes. En un marco de ternura, y formación permanentes, los niños aprenden de manera significativa todos los conocimientos, haciendo especial énfasis en las ciencias y el idioma Inglés, en los niveles de Preescolar y Primaria. Este ambiente despierta en el niño de Primaria su creatividad, sentido crítico y participativo, que fortalecen su personalidad para así desarrollar su visión transformadora de la realidad.

Gracias a esta labor de enseñanza, de calidad permanente, los estudiantes marianistas en corto tiempo muestran progresos significativos en su proceso de formación, que se ven reforzados en los niveles superiores de Bachillerato, garantizando así un proceso integral y contínuo de desarrollo personal de cada estudiante de nuestra Institución.
Complementa este proceso, nuestro servicio de transporte, salidas de campo a diversos sectores de la ciudad y nuestra jornada opcional en la tarde donde realizamos refuerzos académicos según la edad de los estudiantes y la necesidad de los padres de familia.

Referida no sólo al proceso pedagógico de aproximación al conocimiento, el cual debe ser íntegro, es decir, completo, práctico, simple y fácil de comunicar y entender por parte de los pequeños educandos. Así mismo, la integralidad también viene dada a las actividades pedagógicas, las cuales deben ser variadas a fin de despertar en el niño, su curiosidad natural.
Igualmente los contenidos (los proyectos), sin ser rígidos, deben ser integrales; es decir, deben tener relación entre sí a fin de garantizar un desarrollo armonioso de las dimensiones en Preescolar y programas curriculares en Básica Primaria
2. Lúdica.
En el proceso pedagógico dado a través del juego; el niño accede al conocimiento de una manera amena y espontánea. En este orden de ideas, el docente viene a ser un compañero de juegos, sin restar su papel tutorial, que guía y acompaña al niño en el juego de descubrir cosas nuevas. El niño se convierte entonces en un aventurero; un explorador del universo y de sí mismo, que devela sus misterios a través de actividades lúdicas compartidas por el docente, utilizando su imaginación y capacidad para aprender haciendo mediante el juego espontáneo que le facilitara los procesos cognitivos.
3. Creatividad.
Por lo mismo, el docente deberá dar todo de sí y al tiempo desarrollar el potencial creativo de los niños en un intercambio de habilidades y expresividad. Los estudiantes deben contar con toda la libertad para dar rienda suelta a su capacidad creadora y expresarse creativamente, a través de su cuerpo, la música, el arte, etc.
4. Ternura.
Indispensable para garantizar un ambiente de libertad y armonía, donde los educandos puedan desarrollar al máximo sus potencialidades. Los estudiantes deben acceder al conocimiento por voluntad y no por obligación, por necesidad y no por represión externa. Es decir, estudiantes y docentes deben compartir, así como en el hogar, un trato afectivo sano y amoroso, donde no exista el maltrato ni el castigo; sino estímulos para alcanzar el pleno desarrollo de sus dimensiones.
El estudiante marianista debe sentirse amado y considerarse especial para los demás, iniciando por sus padres en el hogar y complementado por el Colegio desde el mismo momento que entra a formar parte de nuestra Institución.
5. Excelencia.Entendida para la Institución como fruto del esfuerzo y la dedicación que debe caracterizar toda labor humana. Es decir, la búsqueda del mejoramiento contínuo como personas, que se refleja en la eficiente realización de actividades.
En el caso de la educación, a través de la dedicación al estudio, y la autodisciplina, propicias para formar seres humanos mejores que den ejemplo de superación y autoexigencia en la realización de los procesos.
6. Virtud.
La vida en sociedad necesita una serie de normas que aseguren la paz y el orden entre los individuos, de forma que los intereses particulares no atenten contra los intereses comunes. Así, surgen elevados ideales de perfección, que la sociedad difunde como principios de comportamiento: respeto a la vida, a los bienes, amor a los semejantes, respeto a las instituciones, etc. Estos principios representan el bien moral, por cuanto miran directamente al bienestar general; sus contrarios constituyen un mal moral. Sin esta distinción entre el bien y el mal, la sociedad no puede desarrollarse humanizadamente.
Por esto y mucho más, nos hemos constituido en una verdadera opción para los padres de familia que desean para sus hijos, una excelente formación integral personalizada, con valores católicos, en un ambiente de ternura y formación lúdica.